Sibelle
hemos llegado a casa, y me sentía como una princesa de cuentos de hadas, pero prisionera. El coche se detiene en el gran aparcamiento del castillo. Un guardia viene a abrirme la puerta, bajo, y Carlos me toma de la mano, nos dirigimos hacia el gran salón.
- ¿Puedo ir a ver a mi amiga, ahora?
- Pregunta a Lucía (la ama de llaves), llámame a Lucía.
Ella corre para venir.
- Lucía, ya conoces a Sibelle, muéstrale el mismo respeto que me debes a mí.
- Bien, señor.
- Llévala a su amiga.
- Est