Supe que se había lastimado la pierna en un accidente de carreras con sus amigos. Afortunadamente se podía curar, si no habría tenido mucho de qué llorar.
—¡Qué aburrido! ¡No sé cómo aguantas estar aquí sentada todo el día!
Matías soltó un suspiro dramático antes de pasarme el almuerzo.
—No puedo más, siento que si me quedo aquí me voy a volver loco, ¡pero mi hermano no me deja salir!
—Es súper molesto, ¡el doctor ya dijo que puedo caminar!
Alcé la vista hacia Matías que gesticulaba dramáticamen