—Lo que dices son puras tonterías, ¿verdad? Eres súper tierno, ¿cómo puedes decir esas cosas?
Sebastián me miraba con una expresión que casi parecía ruego. Era la primera vez que lo veía así, con la misma cara herida que había puesto Matías cuando me enseñó mis antiguos cuadros, preguntándome si tenía prometido.
Cuando Matías ponía esa cara me parecía adorable, pero él me provocaba náuseas.
El amor es así de cruel: lo que te enamora de una persona, viniendo de otra te puede dar ganas de vomitar.