Sofía se desplomó en el suelo, tapándose la cara con terror mientras gritaba de dolor. Vi claramente cómo la sangre empezó a correr entre sus piernas.
Me asusté tanto que enseguida saqué el celular para llamar a la ambulancia. La gente se hizo a un lado para dejar espacio.
Por más que la odiara, no podía dejar que se muriera. Y con tanta gente mirando, menos.
Cuando los paramédicos subieron a Sofía a la ambulancia, le insistí a Matías para que fuera por su premio. Al principio no quería, pero ta