Lina retrocedió un paso y bajó la cabeza, intentando esquivar mi mirada.
Tomó el papel entre sus dedos. Sus ojos se clavaron en una de las líneas, frunció el ceño, sus labios se abrieron apenas.
—Espera... —murmuró—. Este nombre... Este era mi móvil viejo. Lo perdí hace tiempo.
Alzó la mirada.
—Fue a finales del año pasado. Salía tarde de un turno. Me dormí en el bus. Cuando llegué a casa, ya no lo tenía. Pensé que lo había botado, no quise darle importancia. Compré otro, el que tengo ahora. Pu