Leo exhaló. La tensión en su rostro no bajó ni un segundo.
—Ingrid. La chica con la que trabajaste en el hostal en Carintia.
Quedé congelada.
¡¿Ingrid?!
—¿Estás seguro? —No pensé jamás en ella como sospechosa—. ¿Cien por ciento seguro?
Él asintió apenas.
—Voy a llamar a Thomas más tarde. Quiero preguntarle varias cosas. Ver si hay algo más que no incluyó en el informe.
Mi mente se disparó en mil direcciones. Me llevé una mano al pecho.
—Entonces... ella cumplió su amenaza.
Leo