Capítulo 36
—La verdad… estuve reponiendo mercancía en el depósito. No sabría decirle si pasó alguien por aquí —informó el chico, rascándose la nuca, algo incómodo—. Si la veo, ¿quiere que avise a la poli o algo?

—Sí, por favor. —La voz de Adrik seguía envuelta en esa falsa calma—. Sería de gran ayuda.

Los pasos se alejaron. Escuché la puerta abrirse y a la campanilla tintinear.

—Ya se fue —murmuró al agacharse, asomando la cabeza detrás de las cajas.

—Gracias... por no delatarme.

—No sabía qué hacer.
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