No supe qué hacer durante demasiado tiempo. Ver a John besando a Nataly fue algo que ni siquiera pasó por un mísero momento en mi mente. Era ese tipo de cosas que no clasifiqué como improbables o imposibles de suceder, porque ni siquiera existía la posibilidad, no para mí. Sin embargo, no parecía ser la única sorprendida.
Mientras John bebía su té, todavía luciendo abatido, y Lily le acariciaba la espalda con un gesto cariñoso, Nataly permaneció en la habitación, tardando mucho más de lo que cu