Ares dejó de caminar de nuevo y miró a la chica en silencio, reconociendo toda su irritación. En el fondo, quería decir que él también estaba jodidamente molesto. Todo lo que quería hacer era no preocuparse por la edad de Maya, la ley y cualquier otra cosa que se interpusiera entre ellos, pero Ares Bailey no funcionaba así.
—Entonces nos quedaremos. —anunció, también repentinamente indispuesto para salir, antes de volver a caminar hasta el sofá. Cuando se sentó, ya con el celular en una de sus