—Siempre recuerdo ese día. —Confesó, aún mirando la foto, y apenas pareció notar cuando dijo las siguientes palabras. —Gracias, cariño.
—Fue el mejor día de mi vida. —Dije, sin dejar de mirarlo ni siquiera cuando sus ojos se encontraron con los míos. Respiré lentamente, tratando de mantener la calma cuando me acerqué a él y me senté con mi cuerpo frente al suyo, entre sus piernas.
—Todas las mejores cosas de mi vida te involucran, Ares. —Confesé, rogando a mi voz que no fallara gracias al nervi