—En el supermercado. —Respondió y ni siquiera fue en tono de broma. —No como mucho en casa, así que nunca compro.
Suspiré, frustrada, decidido a resolver esto mañana.
—Bien… —Dije, determinada a arreglármelas con las pocas cosas que encontré.
Volvió a cerrar la puerta del baño para terminar su ducha, mientras yo intentaba ganar la batalla de hacer una cena decente sin el mínimo de ingredientes necesarios. No funcionó del todo, obviamente, pero poco después de que apareció con pantalones cómodos