— Parece un espectáculo normal… — Susurró Farid, sorprendido al ver que en las mesas solo había parejas riendo, brindando, algunos con trajes llamativos y otros de lo más casuales.
Don Darío, con el ceño fruncido, no se relajó. Sus ojos oscuros recorrían cada rincón, como un halcón midiendo la distancia de sus presas — Lo que parece sano, a veces es fachada… — Respondió con voz baja, sin apartar la mirada del escenario.
Farid lo notó también.
— Ahí están. ¿Ve cómo no le quitan la mirada de encima? — Dijo, inclinándose levemente.
Don Darío observaba como muchos andaban con disfraces y vio a Johan en una mesa, en eso Farid toco su brazo — Ya vi a Korina y está en aquella mesa —
Darío entrecerró los ojos, apretó la mandíbula al verla — Si hacen un movimiento indebido, no llegarán ni a tocarla — Murmuró con una calma peligrosa, mientras el público aplaudía al ver a Marvin desplegar su teatralidad, como reina de la noche.
Por ahora, todo parecía limpio y alegre, pero la tensión seguía lati