Korina terminó de ayudar a Lían, se levantó y fue a sentarse en uno de los sillones. Suspiró hondo, cansada, mientras él se quedaba inquieto, incapaz de hallar las palabras correctas.
— Mi amor, yo te quiero recuperar — Dijo al fin, caminando hacia ella con voz grave y suspirando de ver que todo la enoja muy rápido — Si tienes el celular o regresamos antes de tiempo, no voy a estar tranquilo… temeré que te vayas de nuevo —
Ella bajó la mirada — Está bien… supongo que tendré que esperar —
Darí