Korina terminó de ayudar a Lían, se levantó y fue a sentarse en uno de los sillones. Suspiró hondo, cansada, mientras él se quedaba inquieto, incapaz de hallar las palabras correctas.
— Mi amor, yo te quiero recuperar — Dijo al fin, caminando hacia ella con voz grave y suspirando de ver que todo la enoja muy rápido — Si tienes el celular o regresamos antes de tiempo, no voy a estar tranquilo… temeré que te vayas de nuevo —
Ella bajó la mirada — Está bien… supongo que tendré que esperar —
Darío se inclinó, abrió uno de los juguetes de Lían y se lo entregó, usando ese gesto como puente para acercarse otra vez a Korina.
— Me gustaría que vieras todo esto diferente, no como obligación… ni como imposición—
Korina levantó la vista y sus palabras fueron cuchillas — ¿Y cómo te sentirías si fuera al revés? —
Él respiró hondo, con paciencia — Lo entiendo. Pero aun así estaría feliz de estar al lado de la persona que amo, sabiendo que han pasado meses sin poder verla, tocarla ni besarla —