Se acercó despacio, bajando el tono de su voz, más sereno, más consciente — Mi amor, estoy completamente de acuerdo contigo. Ese cambio… te va a hacer muy bien.
Solo te pido que no cambies tu esencia. Amo tu dulzura, tu cariño, tu simpatía… eso es lo que me enamoró.
Entiendo tu punto y lo comparto. En este caso, mi amor, te pido una sola cosa: Toma ese carácter y esa determinación para defender lo nuestro cuando algo no esté bien. Conversemos como pareja, aclaremos antes de que te alejes. No dejes que otra vez te vayas sin que podamos hablarlo, sin que lleguemos a un acuerdo.
No quiero perderte de nuevo. De verdad me has hecho falta. Toma todo eso, mi amor… toda esa transformación que tienes… y muéstrala hacia afuera: Fuerte, confiada, astuta. Úsala contra quienes quieran dañarte, no contra quienes te amamos. Esa determinación, como cuando llegaste a pedirme trabajo… eso fue lo que llamó mi atención, lo que me enamoró de ti —
Korina entrecerró los ojos y ladeó la cabeza — Entonces,