Varios espacios de flores sembradas, pasadizos iluminados y pequeñas luciérnagas daban color al jardín. El murmullo del agua de la fuente, junto con la calidez de la noche, transmitía una paz envolvente.
— Mira… este es mi jardín —
— Es hermoso —
— Ven, caminemos un rato. —Entrelazó su mano con la de ella y comenzaron a recorrer los senderos.
Korina admiraba cada rincón con una sonrisa serena — Qué lindo lugar… siempre quise casarme en un sitio así — Dijo, recordando con cierta melancolía có