Entrando a una tienda de juguetes y ropa, comenzaron a elegir regalos para Lían.
— Me encantaría ser padre —
— Querido yo también —
Con una sonrisa de cómplice Marvin miro a Farid y este aun tenía un torbellino de emociones desde la ultima vez que se acerco y le dio un beso en su mejilla, por su parte, el temor de que dirán si decide revelar a todos su declinación emocional.
Al regresar los llevaron al Kiosco y pronto llegó Korina con Lían, quien tenía un traje de barcos que le hacía ver como un pequeño marinero. Atrás estaba Samanta, caminaba despacio y venía con su madre Maritza, la cual traía una gran sonrisa que iluminaba su rostro a pesar del cansancio en su mirada.
— Señorita Samanta, ¿Cómo sigues? — preguntó Farid, inclinando un poco la cabeza con sincera preocupación.
— Farid, ya estoy mejor — Respondió ella con un suspiro de alivio — Afortunadamente no fueron tan graves mis heridas, a diferencia de lo que pasó con Maritza que ha quedado inválida, tras el ataque de ese ho