Todas se miraron y no esperaban eso, realmente Don Darío no se veía como un hombre con una familia e incluso imposible imaginarse con una pareja.
— Eso no lo sabía — Samanta rompió el silencio incomodo en ese momento.
— Samanta sabes que papá no dejo nada sin hacer, siempre pensando en futuro y vengan conmigo, les muestro donde es —
Todas siguieron a Don Darío quien tenía aun en sus brazos a Lían, Samanta puso una leve sonrisa y jamás lo imaginó — Sí tu papá te viera te estaría exigiendo un nieto —
— No lo pongo en duda —
Llegando lo sentó en la hamaca al asegurarlo y lo comenzó a mover donde se puso feliz y hacia sonidos.
— Mi vida te amo tanto — Korina después de un rato lo alzó y lo inundó de besos.
Don Darío sacó su celular y tomó una foto, algo que lo vio de re- ojo Samanta y había un aire diferente en él, le gustaba todo ese ambiente agradable entre ellos dos.
— ¿Algo qué deba saber? —
— Me gustan las fotos espontáneas —
— Seguro que solo eso —
Don Darío no respondió, en eso Kor