Aila POV
—No te muevas.
La voz era un murmullo profundo, un retumbar somnoliento directamente en mi oído que hizo vibrar cada hueso de mi cuerpo.
No era la voz de Damián. Por un momento, en la bruma del sueño, no supe de quién era.
Abrí los ojos lentamente, y el mundo tardó una eternidad en enfocarse. Lo primero que registré fue el calor, una sensación abrumadora que me envolvía por completo.
Estaba atrapada, rodeada, como si estuviera en el centro de un nido de lobos.
Lo segundo fue el peso