Cuando Macarena miró la pantalla de su móvil, observó que aquella llamada había sido atendida y que tenía una duración de unos veinte segundos.
Veinte segundos era suficiente tiempo como para que Jeremías hubiera escuchado algo de su conversación con Lucas. Lo necesario para imaginar cualquier cosa aunque no estuviera pasando en realidad. El pulso le tembló.
—¿Qué hiciste, Lucas? —preguntó con un hilo de voz—. ¿Qué hiciste?
Lucas guardó silencio por algunos segundos. La miró, moviendo apenas la