Macarena bajó del coche y con la ayuda del chofer subió las bolsas a su apartamento.
—¿Dónde le dejo las bolsas, señorita?
—Puede dejarlas encima de la mesa, José. Gracias por todo.
—Estoy a sus órdenes, señorita. —contestó en tono amable.
¿Y si le preguntaba al hombre sobre Jeremías? Quizás así podría saber por lo menos algo de él, como por ejemplo, quién era la chica de la fotografía o la de la cafetería.
Sin embargo, aunque Macarena estaba ansiosa por descubrir quién era Jeremías Fuenmay