Fahriye rompió el beso de manera repentina.
Sus labios se separaron de los de Zayn mientras lo observaba fijamente.
Él seguía sujetándola por la cintura, todavía embriagado por el alcohol y por el alivio de tenerla tan cerca.
Su respiración era agitada y sus ojos permanecían cerrados, como si quisiera volver a besarla una y otra vez.
Cuando sintió que ella se alejaba, abrió lentamente los ojos.
La confusión cruzó su rostro.
—¿Por qué... por qué ya no me besas? —preguntó con la voz ronca y cargad