—¡¿Qué dices, Zayn?!
La voz de Fahriye salió cargada de sorpresa y dolor. Durante unos segundos sintió que el mundo a su alrededor se detenía.
Zayn permanecía frente a ella, con el relicario entre sus manos. Sus ojos, que minutos antes estaban llenos de ilusión y amor, ahora reflejaban una profunda herida.
Él levantó el collar una vez más, como si necesitara confirmar que aquello era real.
—Encontré esto dentro de nuestro joyero, Fahriye —dijo con la voz quebrada—. En nuestra habitación.
Ella si