Zayn llegó poco después. Apenas cruzó la puerta y vio a Fahriye con el rostro cubierto de lágrimas, sintió que algo dentro de él se rompía. No necesitó que nadie le explicara lo ocurrido. Se acercó rápidamente a ella, la tomó entre sus brazos y la estrechó contra su pecho.
—Amor, no creas en eso —murmuró mientras acariciaba su cabello—. Estoy aquí contigo. No voy a permitir que esas palabras te hagan pensar que estás sola.
Fahriye se aferró con más fuerza a él. Había intentado mantenerse firme