Capítulo: Tan mía, tan lejos.
La puerta se abrió y Omar entró, por un segundo miró al interior, confundido, apagó la luz, dudando de él mismo.
Salió al no ver a nadie.
En ese momento, Samyra salió de su escondite, y salió, viendo como Omar iba a otro pasillo, subió las escaleras, tan rápido como le era posible.
Samyra cerró la puerta de su habitación sin hacer ruido.
Apoyó la espalda contra la madera durante unos segundos, respirando con fuerza, como si acabara de escapar de algo más grande que una casa.
Sus manos temblaban