Cuando Inaya supo que Malik se marcharía durante varios días, sintió que algo dentro de ella se rompía.
No quería admitirlo, pero la noticia le había dolido más de lo que esperaba.
La mañana de su partida, Inaya permaneció en silencio mientras lo veía prepararse.
Cuando llegó el momento de marcharse, él se acercó a ella.
Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada.
—Cuídate —murmuró Inaya.
Malik la observó fijamente.
Quería abrazarla.
Quería decirle que regresaría por ella.
Quería promet