Capítulo: No es venganza, es justicia.
Nassira retrocedió un paso, incapaz de creer lo que acababa de escuchar.
Su mirada dejó de posarse en Nayla y descendió hasta el pequeño bebé que dormía plácidamente entre sus brazos.
Era un niño hermoso.
Tenía la piel de un cálido tono oliva, las mejillas redondeadas y unas largas pestañas oscuras que descansaban sobre su delicado rostro.
De vez en cuando fruncía levemente el ceño, movía los labios o agitaba una diminuta mano, completamente ajeno a la conversación que decidiría su futuro.
El co