De pronto, Tariq dio un paso al frente y se interpuso entre Murad y Essyra.
Tariq abrió los brazos ligeramente, protegiendo a Essyra con su propio cuerpo.
Su respiración era agitada.
La ira seguía ardiendo dentro de él, pero había algo más fuerte que su orgullo en ese instante.
No permitiría que Murad le disparara.
No mientras él pudiera evitarlo.
—¡No dejaré que le hagas daño! —declaró con firmeza, sin apartar la mirada de Murad.
Murad permaneció inmóvil.
La pistola seguía apuntando hacia ellos