Samyra estaba a punto de alejarse de la mesa cuando sintió una mano sujetando la suya.
El contacto la detuvo en seco.
Levantó la mirada. Y encontró a Omar.
Sus ojos estaban fijos en ella con una intensidad que no había visto en mucho tiempo.
Samyra parpadeó, confundida.
Como si el mundo hubiera cambiado de dirección en un solo segundo.
Omar no dijo nada de inmediato.
Solo sostuvo su mano un instante más de lo necesario, como si temiera que al soltarla ella desapareciera.
Luego giró lentamente la