Samyra abrió los ojos de inmediato.
Giró apenas la cabeza. Y se quedó inmóvil.
Omar estaba ahí.
Dentro del baño.
El vapor rodeaba su cuerpo desnudo, haciendo que su figura se viera aún más imponente bajo la luz tenue. El agua deslizándose por su piel marcada, sus hombros anchos, la tensión visible en su mandíbula…
Samyra sintió que el corazón le golpeaba el pecho con fuerza.
Y luego bajaron. Demasiado. Demasiado rápido.
Sus ojos marrones recorrieron involuntariamente su cuerpo, sus músculos, sus