– Charles Schmidt
Voy conduciendo sin rumbo fijo, aunque en realidad sé muy bien a dónde quiero ir. Necesito hablar con Rebeca. Pedirle, suplicarle si es necesario, que me deje ver a mis hijos. O mejor aún… que me permita pasar un fin de semana con ellos. Solo uno.
No creo que me diga que no. Soy su padre.
El volante cruje bajo mis manos. Aprieto los dedos con fuerza, intentando calmar la ansiedad que me hierve en el pecho. Sé que no he sido el mejor hombre, ni el mejor padre… pero no quiero pe