140 — Rebeca Miller
El sol de la mañana apenas se filtraba entre las cortinas cuando terminé de abotonar el pequeño vestido azul de Eva. Su cabello rubio caía en ondas suaves sobre los hombros, y mientras le ajustaba el lazo de su peinado, la escuchaba tararear una canción infantil. Todo parecía normal… hasta que, de pronto, los gritos rompieron el aire.
—¡Mamá! ¡Mamá! —las voces desesperadas de Aiden y Damián resonaron desde el piso de abajo.
El cepillo que tenía en la mano cayó al suelo. Por