La hora del encuentro con Amanda cada vez estaba más cerca y estaba de nuevo preparándome para la mayor locura de mi vida. Aún no entendía cómo había sido capaz de contratar sus servicios, pero al mismo tiempo no podía dar un paso atrás. Me intrigaba mucho verla, hablar, simplemente tener su compañía. ¿Qué te está pasando Fabián Mistic? Me dije a mi mismo una y otra vez sin tener ninguna respuesta.
Observé mi reloj y ya era el momento de verla de nuevo. Estaba muy nervioso. Llegué al restaurant