Después de recibir la inesperada visita de Fabián quedé muy pensativa y debo admitir que también un poco confundida. Antes lo admiraba, lo respetada, después lo odié, pero ahora no sabía muy bien qué sentía. Todo era muy extraño.
―¡Es tan guapo! ―dijo Alison suspirando a mi lado, mientras aún estaba de pie cerca de la puerta―. Y huele tan bien, aún se siente su perfume―añadió levantando su rostro y cerrando los ojos para sentir la fragancia que, aunque me negaba a admitir, olía muy bien.
―¡Déja