Isabella
Me levanto y voy hacia la cocina para preparar algo de desayuno, tratando de ordenar mis pensamientos antes de que Ryan aparezca. Mientras limpio los restos de anoche, noto que la cocina no está exactamente como debería. Hay platos sin lavar, restos de comida en la encimera y algunos utensilios dispersos. Mi corazón se acelera, anticipando la reacción de Ryan si lo ve.
No tengo que esperar mucho. La puerta principal se abre y Ryan entra, su presencia siempre imponente, incluso después de todas estas semanas. Me mira con esa mezcla de autoridad y fastidio que me congela, y no hace falta que diga una palabra para que yo sepa lo que piensa.
—Isabella —su voz baja, firme—. ¿Qué es esto?
Miro hacia los platos y luego a él, intentando justificarme, aunque sé que no hay excusa.
—Lo… lo siento, Ryan. Anoche estaba ocupada y… no alcancé a limpiar.
—¿Ocúpada? —pregunta, frunciendo el ceño mientras se acerca—. Me refiero a que esto no se ve como tu “ocupada” de siempre. Esto es un desa