Isabella
El quinto día después de que Ryan partiera a Noruega fue extraño (claro, no sabíamos que el viaje se extendería pero lo agradecimos). La casa, que normalmente estaba llena de su presencia, ahora parecía respirar tranquila, y por primera vez en años sentí que podía exhalar sin que nadie me obligara a contenerme. Sabía que Evans estaría cerca, vigilando, controlando… y eso me generaba una mezcla de seguridad y deseo que no podía ignorar.
Me desperté tarde, con la sensación de que la noch