Evans
La casa se siente más grande desde que mi familia se marchó. El silencio deja espacio para mis propios pensamientos, y eso a veces es más ruidoso que cualquier reunión familiar. Me instalé en el despacho del segundo piso, desde donde puedo coordinar mis asuntos en Londres: la cadena de hoteles, el restaurante que abrimos hace dos años y la empresa de inversiones que lleva mi nombre. Todo sigue funcionando, claro; tengo un equipo capaz, pero aun así, cada día recibo llamadas, correos urge