61. No son horas de vista.
La porra del guardia golpeaba los barrotes.
El sonido hizo que se levantara Vladímir de la cama rápidamente.
El príncipe tenía los pantalones puestos, aunque su torso ya estaba desnudo, era hora de dormir, por lo que la llegada del guardia de esa manera le llamó la atención. Cualquier cosa que se saliera de lo común en ese lugar podía suponer un peligro y más después de lo que la vuelta de su relación había supuesto para la mayoría.
La mayoría había tenido pérdidas en las apuestas, sobre todo l