128. Seré el único.
—¡Mierda! Bradley, muévete… quiero sentir como me rompes el culo— pidió el joven apenas con un hilo de voz. Tratando de moverse y así hacer que su amante también se moviera.
Sí, Bradley no se movía, no era solo para no hacerle daño, sino también para no terminar en el acto justo antes de empezar y es que estar enterrado en su interior era una maldita delicia, no quería dejar de estar así, solo necesitaba más y más de él.
— Ethan…— mordió su hombro con la intención de dejar una marca con saña le