127. No esperes más.
El príncipe americano no dudo en meter sus manos a través de los botones ya abiertos de su camisa, sintiendo la piel ajena, sintiendo que era tocar su piel y encender la suya.
— Lo haré… — aseguró incapaz de negarse o parar lo que estaba sucediendo, después de ese beso solo sabía que no quería dejar de saborear su boca.
Los dedos del chico sobre su cuerpo lo hacían estremecer, casi olvidaba que estaban cautivos y que cualquier cosa podía pasar, en realidad Bradley sabía que ni siquiera era vali