102. Entonces será en una cena.
— Lo idiota no se te quita— Vladímir bajó el arma, llevando su otra mano tras la nuca del rey herido para que no se separara y así mantenerlo sujeto y poder besarlo de forma posesiva.
— Es mi don y mi maldición— susurró Russell tras ese beso que no pudo evitar corresponder.
A Ethan le costaba reconocerlo, pero agradecía que Vladímir se alejara. Un solo beso y ya estaba más que duró.
En algo tenía razón Ivanov, No tenía ya la puñetera idea de cuántos de los amantes del joven había matado ya, po