103. Quiero ser tu esposo.
—Ódiame Vladímir, prefiero tu odio a que me olvides — respondió el rey negro saboreando esos labios y haciendo lo mismo que él, tratando de eliminar cualquier rastro de barrera que le impidiera tocar la piel de su reina.
Vladímir jadeó ante la forma en que el Rey lo despojaba de sus ropas, pero no cedería. No se entregaría a él hasta estar seguro de que nunca más lo abandonaría, aunque eso no impedía que lo calentara y lo frustrara.
— Te odio— repitió Vladímir deshaciéndose de la camisa de Russ