Capítulo 55.
Capítulo 52
Sarah.
Salí del edificio del Grupo Ríos como si el lugar estuviera envuelto en llamas. Todavía sentía el calor de las manos de Alejandro en mis brazos. Sus amenazas sobre descubrir la verdad me perseguían como sombras.
—No lo vas a lograr, Alejandro —susurré para mí misma mientras subía a mi coche—. No te voy a dejar destruir lo único que me queda.
Mis manos temblaban sobre el volante. Necesitaba llegar a casa, abrazar a Joe y convencerme de que todo estaría bien. Pero la ciudad par