Capítulo 54.
Capítulo 54
Alejandro.
Eran las siete de la mañana cuando recibí el correo. No había dormido. Cada vez que cerraba los ojos, veía a Sarah sonriéndole a ese tal Julián, entregándole su número con una docilidad que me quemaba las entrañas.
Abrí el archivo adjunto, esperando encontrar una debilidad: una deuda de juego, una exesposa despechada, un fraude fiscal. Cualquier cosa que me permitiera borrarlo del mapa con una sola llamada. Pero a medida que leía, la sangre se me fue congelando en las ven