Capítulo 53.
Capítulo 53
Sarah.
El aroma a café y canela de la cafetería debería haberme relajado, pero lo único que lograba era marearme. Estábamos sentados en una mesa pequeña al fondo del establecimiento, justo al lado de una reja de madera blanca cubierta por una enredadera espesa de flores de jazmín.
Julián me miraba con una atención que me hacía sentir halagada y, a la vez, terriblemente culpable.
—De verdad, Sarah, no tienes que preocuparte por nada —dijo él, rompiendo el silencio mientras movía su c