Capítulo 56.
Capítulo 56
Alejandro.
El plato frente a nosotros era una obra de arte, pero Sarah ni siquiera lo miraba. Tenía los ojos fijos en la ventana y esa palidez en su rostro que me recordaba cuánto la estaba forzando.
Sentí un pinchazo de algo parecido al remordimiento, pero lo ahogué rápidamente con la satisfacción de tenerla allí, conmigo, y no en ese taller mecánico con el tal Julián.
Tomé el cubierto y corté un trozo pequeño de salmón sellado. Lo acerqué a sus labios.
—Come, Sarah —dije en voz b