Capítulo 55.
Capítulo 55
Sarah.
El despertador sonó a las cinco y media de la mañana, un recordatorio molesto de que mi vida ya no me pertenecía. Me quedé un momento mirando el techo, sintiendo el peso de las palabras de Alejandro la noche anterior. "Mañana a las siete". No era una petición, era una orden.
Como mi coche seguía en el taller de Julián, tuve que llamar a un taxi, me negaba a viajar en el mismo vehículo de Alejandro, o tener que molestar a alguno de sus choferes y luego ser regañada por ello. A