Capítulo 49.
Capítulo 49
Sarah.
Me desperté antes de que el sol saliera. El aire en la habitación era gélido, un contraste violento con el calor que el cuerpo de Alejandro todavía desprendía a mi espalda. Su brazo seguía allí, pesado y posesivo, anclándome a una cama que me hacía sentir como una extraña.
Miré a mi alrededor. Había pétalos de rosa por todas partes, manchas de cera en las mesas de noche y nuestras ropas tiradas en el suelo.
Empecé a limpiar todo, impulsada por una necesidad visceral de borrar