Capítulo 102.
Capítulo 102
Alejandro.
Lucía retrocedió, con los ojos ardiendo de rabia, buscando una salida que ya no existía. Sus dedos, que hace apenas unos segundos sostenían el detonador con una firmeza absoluta, ahora temblaban como hojas secas. El edificio, que ella había intentado convertir en nuestra tumba, se sentía ahora como una ratonera.
—No puede terminar así —susurró, más para sí misma que para nosotros—. Yo tenía el control. Yo... yo lo tenía todo.
—Nunca tuviste nada —dijo Sarah, dando un pa