Capítulo 35.

Capítulo 35

Sarah.

No pegué el ojo en toda la noche. Me quedé en el despacho de Alejandro hasta pasadas las tres de la mañana, con la espalda encorvada sobre una mesa auxiliar.

Cuando Alejandro finalmente cerró su computadora y me lanzó un gesto de despido, ni siquiera tuve fuerzas para recoger bien mis cosas. Solo quería llegar a Joe.

Caminé por los pasillos de la mansión en un silencio que me ponía los pelos de punta. Al entrar en el cuarto de mi hija, el aire se sentía diferente.

Me acerqué
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