Capítulo 30.
Capítulo 30
Cincuenta minutos antes del juicio:
El bar olía a humo de cigarrillos baratos y cerveza derramada. Era el tipo de lugar donde el sol nunca se atrevía a entrar, un refugio para hombres que querían desaparecer antes de que el mundo los alcanzara. Miguel Hans se bebió su tercer whisky doble, sintiendo el ardor en la garganta.
Miró el reloj de pulsera: las 9:10 de la mañana.
—Que espere —gruñó para sí mismo, soltando una risa seca.
Tenía el cabello revuelto y la corbata floja. Ya no le